Resumen
CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO
El conflicto en Oriente Medio ha suscitado cierta preocupación por los riesgos a los que se enfrentan las cadenas de suministro de productos agrícolas, sobre todo en relación con el aumento del coste de los fertilizantes y el encarecimiento de los precios del combustible. El Estrecho de Ormuz, la vía navegable que une el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo, sirve de punto de salida para alrededor del 25% del suministro mundial de petróleo y del 20% de las exportaciones de gas natural licuado (GNL). La región constituye también un centro clave de producción y comercio de fertilizantes, ya que representa hasta el 35% de las exportaciones mundiales de urea y hasta el 30% de los envíos globales de amoníaco. Ante la falta de reservas estratégicas y las limitaciones existentes en otros varios proveedores, la interrupción reciente del transporte marítimo y el cierre de algunas instalaciones locales de producción han provocado una fuerte subida de los precios de los fertilizantes.
Aunque se considera que la mayoría de los productores de cereales y oleaginosas del hemisferio norte cuentan con reservas suficientes de cara al comienzo de la siembra de primavera, una crisis prolongada podría influir en las decisiones de siembra en otras regiones durante los próximos meses, ya que algunas zonas productoras de Asia y África dependen de manera especial del suministro de fertilizantes del Golfo. En términos más generales, una interrupción prolongada podría dar lugar a una revisión de las dosis de aplicación de fertilizantes, con posibles implicaciones para los rendimientos y la calidad de las cosechas.
El conflicto también ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades regionales en materia de seguridad El conflicto también ha puesto de manifiesto ciertas vulnerabilidades regionales en materia de seguridad alimentaria. Cada mes llegan al Golfo Pérsico, a través del Estrecho de Ormuz, una media del orden de 2 m. de t. de cereales, semillas oleaginosas y productos asociados. Aunque solo representan alrededor del 3% del comercio total, los países del Golfo Pérsico dependen en gran medida de las importaciones, y en algunos de ellos también destaca el elevado consumo per cápita de trigo y arroz. Aunque la principal línea de suministro marítimo se encuentra cerrada a todos los efectos, y aunque tampoco existen muchas rutas alternativas, podrían producirse algunos desvíos marítimos por el Mar Rojo o el Mar Caspio. Si bien las reservas locales proporcionarán un colchón a corto plazo, podrían surgir problemas de suministro alimentario en caso de que las interrupciones se prolonguen más allá de unos pocos meses.
NOTAS DESTACADAS
La previsión para la producción mundial de cereales totales (trigo y cereales secundarios) en 2025/26 se ha incrementado en 10 m. de t. desde el mes pasado para situarse en 2.470 m., debido más que nada a unas proyecciones más elevadas para el maíz (sobre todo en la India) y para el trigo (Rusia, Australia). Este aumento de la oferta se verá absorbido en gran medida por el incremento previsto del consumo en 8 m. de t. a 2.423 m.; no obstante, la estimación para las existencias (conjunto de campañas locales de comercialización) también se ha elevado a 632 m.
Dada la reducción prevista tanto de la superficie cosechada como de los rendimientos, cabe esperar que la producción mundial de cereales totales disminuya en un 2% en 2026/27. El descenso de las cosechas sólo se verá compensado en parte por unas amplias existencias iniciales, por lo que es previsible que la oferta total registre una leve caída interanual. El consumo podría crecer por cuarto año consecutivo para situarse en un nuevo máximo histórico, al aumentarse la demanda destinada tanto a alimentos como a usos industriales. Tras la acumulación de la campaña anterior, no se descarta cierto recorte de las existencias remanentes, mientras que el comercio apenas experimentará cambios.
Al recortarse las estimaciones tanto para Brasil como para la India, la previsión para la producción mundial de soja en 2025/26 se ha reducido en 2 m. de t. a 426 m., cifra que supone un ligero descenso interanual; como consecuencia, se han ajustado a la baja – aunque mínimamente - las proyecciones tanto para el consumo total como para las existencias. De cara al futuro, a estas alturas cabe esperar una cosecha mundial sin precedentes en 2026/27; dada la amplia oferta, la elaboración podría alcanzar una cifra récord, mientras que las existencias podrían avanzar ligeramente. Se prevé que el comercio crezca en un 2%, gracias al aumento de los envíos entre Sudamérica y Asia.
Apenas se ha modificado la previsión para la oferta y demanda global de arroz en 2025/26, y se sigue esperando que el comercio se eleve a un máximo histórico de 59,5 m. de t. (+2%). Suponiendo un modesto aumento de la siembra además de unos rendimientos de tendencia, la producción mundial podría alcanzar una cifra récord en 2026/27. También se espera que el consumo y el comercio alcancen niveles sin precedentes, mientras que las existencias mundiales podrían aumentar gracias a la acumulación de reservas en la India.
Con tendencias dispares entre los distintos componentes, el Índice de Cereales y Oleaginosas (GOI) del CIC ganó un 1% a lo largo del mes.
Se prevé que la producción mundial de cereales totales registre en 2025/26 un aumento interanual de 143 m. para situarse en un máximo histórico de 2.470m. de t., con cosechas bastante más abundantes de maíz (+79 m.), trigo (+44 m.) y cebada (+11 m.). Aunque el consumo también se estima en una cifra récord (+73 m. de t.), la amplia oferta permitirá cierta reposición de reservas; las existencias mundiales se estiman ahora en 632 m. (+47 m.), su cifra más elevada en seis años. Con unos envíos más voluminosos tanto de trigo como de maíz, el comercio total podría experimentar un aumento interanual de 25 m, para situarse en 632 m. de t.
Se esperan unas cosechas mundiales más reducidas tanto de trigo como de cereales secundarios en 2026/27; la producción mundial podría disminuir en 53 m. de t. respecto al récord de la campaña anterior, para situarse en 2.417 m. Se prevé que la oferta total disminuya por primera vez en cuatro años, aunque seguirá superando los 3 billones de toneladas. Pese a la modesta desaceleración prevista del crecimiento, el consumo podría aumentar en 17m. de t. a 2.440 m. Las existencias mundiales al cierre se estiman en 609 m. de t.; el descenso interanual de 23 m. se atribuye más que nada a la reducción de las reservas de los exportadores principales.
Impulsado por la demanda asiática, se prevé que el comercio mundial de soja alcance un nuevo máximo en 2025/26; los proveedores de Sudamérica podrían hacerse con una cuota mayoritaria del comercio total. Dado el aumento previsto de la siembra en los exportadores principales, a estas alturas se espera que la superficie mundial cosechada se eleve en 2026/27 a una cifra récord de 442 m. de t. (+4%). El aumento neto de la oferta se verá compensado en gran medida por el crecimiento del consumo total, por lo que las existencias mundiales apenas experimentarán cambios. El comercio se estima en una cifra sin precedentes de 190 m. de t. (+2%).
Tras un año de producción y consumo récord, las previsiones del Consejo para 2026/27 apuntan a un nuevo aumento de la producción mundial de arroz, mientras que el consumo mundial podría verse apoyado por el crecimiento demográfico en África subsahariana y en el Sur de Asia. Se prevé que la creciente demanda alimentaria se traduzca en un aumento del comercio, que se estima ahora en un nuevo máximo histórico de 60,9 m. de t. (+2%).
Después de alcanzar una cifra sin precedentes en 2025/26, la producción mundial de habas podría disminuir ligeramente en 2026/27. No obstante, y debido a un nuevo aumento previsto de la demanda en el Norte de África, cabe esperar cierta reducción de las existencias. A estas alturas, el comercio en 2027 se estima en 1,3 m. de t., cifra que se aproxima a la registrada la campaña pasada, y que resulta superior a la media, gracias a unos envíos sólidos al Norte de África, a Europa y al Próximo Oriente asiático.
RESUMEN DE MERCADOS
Los precios mundiales de exportación de cereales han registrado una subida generalizada desde el último informe, debido en parte a la evolución alcista de los mercados energéticos. La fortaleza del petróleo crudo también ha prestado apoyo a los precios de la soja, aunque ha presionado últimamente la nueva incertidumbre respecto a la futura demanda por parte de China. Aunque también retrocedieron los precios medios del arroz, el GOI del CIC ganó un 1% a lo largo del mes.
Los mercados mundiales de trigo a menudo se mostraron afectados por la situación geopolítica en general y por la subida de los precios del petróleo crudo; el sub-Índice de trigo del GOI del CIC registró un avance neto del 6%. Los precios en Estados Unidos también se vieron apoyados por la preocupación ante las condiciones atmosféricas locales.
Apuntalado por la evolución de los mercados energéticos y en general por una demanda bastante sólida, el sub-Índice de maíz del GOI del CIC ha subido en un 2% desde el GMR del mes de febrero, rozando últimamente su cota más elevada en 10 meses.
El sub-Índice de arroz del GOI del CIC retrocedió en un 3%. Los comerciantes notificaron una demanda más bien floja, atribuible en parte a la volatilidad de las tarifas tanto para portacontenedores como para buques graneleros debido a las hostilidades actuales en el Golfo Pérsico.
El sub-Índice de soja del GOI del CIC perdió un 1%, presionado más que nada por la caída de los precios fob en Argentina.
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